Primera vez que compras en una finca
Comprar en la finca no se parece a un supermercado y ahí está casi todo lo bueno. Esto es lo único que hace falta saber la primera vez.
Llama antes de ir
La mayoría son familias trabajando el campo, no una tienda con personal. Un día pueden estar recogiendo hasta las ocho y otro cerrar a mediodía. En este directorio 77 fincas publican su teléfono: una llamada de treinta segundos te ahorra el viaje y a ellos la interrupción.
Pregunta dos cosas: si estarán, y si tienen lo que buscas. Lo segundo cambia cada semana.
Lleva efectivo y bolsas
Muchas cobran en efectivo y algunas tienen datáfono; no lo damos por hecho en ninguna ficha porque no lo sabemos. Lleva bolsas o cajas: te vas a llevar más de lo que pensabas y nadie te va a dar veinte bolsas de plástico.
Compra lo que hay, no lo que traías en la lista
Una finca no tiene surtido, tiene cosecha. Si has ido por tomates y lo que está en su punto son las habas, cambia el menú. Es la diferencia entre comer de temporada de verdad y comprar la palabra «temporada» impresa en una etiqueta.
Cantidades
Pide por kilos, no por unidades, y acepta el calibre irregular: en la misma planta no todo sale igual. Si vas a conservar o congelar, dilo — muchas te apartan una caja para otro día y te sale mejor.
Lo que no se hace
No se regatea: el precio en la finca ya es el precio sin intermediarios, y discutirlo con quien lo ha cultivado no lleva a ningún sitio. No se entra en los campos ni se coge nada sin preguntar. Y si llevas perro, se pregunta antes.
Vuelve
La segunda visita es cuando empieza lo bueno: ya te conocen, te guardan cosas y te cuentan qué va a entrar. Casi todo el valor de esto está en la tercera visita, no en la primera.
